Por aquéllas épocas -primeros años del Siglo XX- los mensajes de amor amplios se acostumbraban a enviar escritos por correo postal tradicional, esto es, en cartas o epístolas. Pero una suerte de mensaje breve (los SMS de la época) se establecía a través de las tarjetas postales. Eran un modo de escribir rápido palabras de amor dirigidas a las dueñas de nuestro corazón. Era una manera inmediata de mantenerse en contacto con la persona a quien le prodigábamos nuestros afectos. Hoy -por supueto- usamos el teléfono celular.Si bien, no tenemos una historia completa de los hechos -como le gustaría a un historiador o periodista que se precie-, disponemos de tres tarjetas de Julio y otras cuatro tarjetas de José. Serán más que suficientes para imaginar la verdadera magnitud de la pasión que inspiraba este amor.
Decíamos en el artículo anterior, que se había establecido una suerte de duelo amoroso entre Julio y José por María Baldomera. Lo cierto es que este duelo realmente existió, pero solo a partir de un nutrido intercambio de tarjetas postales que le llegaban a Baldomera, en cantidad.
Si estás dispuesto a ver y emocionarte con estas tarjetas, continúa leyendo haciendo click en el siguiente vínculo.





