Estoy atento a las manifestaciones que, sobre las madres, van mostrándose en la prensa actual con motivo de su día. Totalmente al márgen del máketing que se genera entorno del amor genuino que el ser humano experimenta por su madre, estoy vivamente interesado en el contenido de una publicación que, para muchos, puede resultar infantil o intrascendente. Estoy refiriéndome al folletito-revista Clik!, emitido en octubre de 2010 por la Tarjeta Naranja.
Esta publicación ha sido siempre capaz -de una u otra forma- de interesarme vívamente. Alguna vez con jueguitos de números, otras veces con puzzles de lenguaje; pero esta vez, me emocionó y golpeó muy fuerte en mis sentimientos, con una reflexión que el autor escribió sobre el estereotipo de las madres argentinas. Mientras leía en la página 6 el artículo ¡Madres mías!, les aseguro que tuve que secarme los ojos.
Como ya se habrán dado cuenta, mi madre fue una verdadera madre italiana, pero no porque ella haya tenido la nacionalidad italiana, sino porque tuvo todas las costumbres italianas muy bien puestas, como la verán descritas en el siguiente artículo. Ella ha sido el fruto biológico de dos italianos puros, Daniel y Rosina, venidos directamente de Italia a Santiago del Estero.
Me gusta tanto, pero tanto este artículo, que lo voy a transcribir enterito. Pero, por favor, no dejen de leerlo hasta el final, que les tengo -allí mismo- una sorpresa.
Mi madre me enseñó ósmosis: "¡Cerrá la boca y comé!".
DIA DE LA MADRE
¡MADRES MÍAS!
DESDE SIEMPRE Y EN TODOS LOS IDIOMAS LAS MADRES SON LAS ELEGIDAS PARA ENCARNAR EL SENTIMIENTO UNIVERSAL DEL AMOR. QUIZÁS SEA POR ESO QUE SU DÍA ES TAN ESPECIAL. AHORA BIEN, SI ENTRE TODAS LAS MADRES DEL MUNDO TUVIÉRAMOS QUE ELEGIR UN "MODELO", ÉSTE INDEFECTIBLEMENTE DEBERÍA SER COMPARTIDO POR DOS: LA ITALIANA Y LA JUDÍA Y QUÉ MEJOR QUE REPASAR, CON MUCHO AMOR Y HUMOR, ALGUNOS DE LOS RASGOS QUE LAS TRANSFORMARON EN ESTEREOTIPOS.
SACRA MATER JUDÍA
"Las madres judías son auténticas antigüedades en el campo de la maternidad. Tienen más de 5700 años. Son mujeres con mucho desierto caminado, mucha tierra prometida, mucho maná del cielo, mucha tabla de la ley, mucha diáspora y la más grande y valiosa colección de prejuicios del mundo... Una reliquia que pasa de generación en generación, de familia en familia, de mano en mano. O sea, no se pierde, no se transforma y no desaparece. Es un objeto de colección", afirma la escritora Liliana Mizrahi.
Para la autora de La mujer transgresora, la madre judía es doble y se disocia así: dentro de la casa: se golpea el pecho porque está descontenta con sus hijos y se los dice. Fuera de la casa: saca pecho porque está muy orgullosa de esos mismos hijos y se lo dice a todo el mundo.
Con humor e ironía cita esta plegaria matutina: "Cada día, la madre judía repite al amanecer: 'Gracias Dios mío por haberme convertido en madre. Sufro, sufro, sufro. Luego, si tengo tiempo, veré si existo. Amén' ".
MAMMA MÍA
Las madres italianas no se quedan atrás. Su fama de "sobreprotectoras" y de "tener el control de la vida de sus hijos", se refleja en las estadísticas de su país:
- ltalia tiene el récord de hijos mayores de 30 años que viven aún con sus padres (7 de cada 10 hombres solteros); lo que es igual a decir que los hombres italianos son "niños de mamá".
- Uno de cada 3 hombres italianos ven a su madre todos los días.
- Una de cada 3 mujeres divorciadas culpan a la suegra por su divorcio. De todos modos, es justo aclarar que si una nuera le cae en gracia a una madre italiana, ésta seguramente la acogerá como si fuera de su propia familia.
Pero no todo es conflicto. ¿Quién no asocia un exquisito plato de pastas caseras con las habilidosas manos de una madre italiana? Pastas regadas con salsa humeante cuyos orígenes se remontan a los romanos del siglo I a.C.
UNAS Y OTRAS
A la hora de diferenciarlas, nada mejor que recurrlr a esta frase que dice: "Hay dos tipos de madres: las italianas y las judías. Las italianas dicen a sus hijos: 'si no te lo comés todo, te mato'. Las judías, en cambio, dicen: 'si no te lo comes todo me mato' ".
TODAS EN UNA
El escritor Eduardo Mendicutti afirma que todas las madres son sufridas: "... hasta la más frívola culta o cosmopolita sufre por sus hijos". Todas son sencillas: "...algunas podrán ser complicadas, sinuosas, burbujeantes... pero su código de señales es de una simpleza y eficacia demoledoras". Todas son ángeles: "Ángeles sencillo: cuando no rotundamente santas".
Para él, no sólo todas las madres se parecen, sostiene que todas son ¡guales y que ahí radica el verdadero sentido del dicho popular que afirma que "madre -la lista, sufrida, sencilla, santa y elegante- hay una sola!".
Mi madre me enseñó economía doméstica: "Si no te lo comes ahora, te lo guardo para la merienda... y sinó para la cena".
Me parece que quien escribió esta excelente reflexión sobre las madres judías y las italianas, se quedó corto respecto de las influencias que recibieron las madres argentinas. Dentro del rosario de influencias inmigrantes están faltando tres muy importantes, ellas son: las madres gallegas (españolas), las madres turcas (árabes) y las madres criollas; nuestras madres autóctonas.
Cada una de ellas con su exquisita colección de rasgos capaces de mostrarnos al amor más puro de madre. Pero, por favor, no me pidan a mí describir las costumbres y rasgos asociados con los orígenes de cada una de nuestras benditas madres. Por supuesto, esta tarea quedará por entero a cargo de ustedes. Lo harán escribiendo comentarios o como más les guste hacerlo, ¿de acuerdo? Lo harán por sus madres, ¿no?
Y la sorpresa prometida -antes del final- es un homenaje a mi madre, que me está viendo desde cielo. Desde allá, tan lejos, va a esbozar una amplia sonrisa al ver el regalito que le tengo preparado y que compartiré con todos ustedes, para que...
- Ella se luzca en plenitud, como le hubiera gustado;
- para que la conozcan por fotos, los que todavía no la conocieron y
- para que todos recordemos, con mucho cariño, a la querida Nona Adriana.
¡No le falles, escribí algo para ella, imagínate estar ante su presencia; dile cuánto la has querido, la recuerdas y todavía la quieres. Ella va a leer tu mensaje, tampoco dudes de esto, así será.







